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Salud mental

El suicidio

Algunos datos sobre la problemática

Aproximadamente un millón de personas en el mundo mueren por suicidio cada año, lo que equivale a una muerte cada 40 segundos (Organización Mundial de la Salud, 2013). El suicidio representa 1,4 % de las muertes a nivel mundial y se clasifica entre las 20 principales causas de mortalidad. En la Región de las Américas ocurren alrededor de 65.000 defunciones por suicidio anualmente.

En el último informe de la OMS refiere que más de 800 000 personas se suicidan cada año, lo que sigue representando una muerte cada 40 segundos. El suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años. No obstante, se puede prevenir el suicidio adoptando medidas eficaces como la restricción del acceso a los medios de suicidio y la formación del personal sanitario.

http://www.who.int/topics/suicide/es/

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el intento de suicidio como “un acto no habitual, con resultado no letal, deliberadamente iniciado y realizado por el sujeto, para causarse auto-lesión o determinarla sin la intervención de otros, o también ocasionarla por ingesta de medicamentos en dosis superior a la reconocida como terapéutica”

La existencia de antecedentes personales de intentos suicidas en el pasado, es uno de los factores de riesgo que más claramente se asocian a la posibilidad de un futuro suicidio consumado.

La denuncia de los intentos suicidas varía entre los países y en la mayoría de los casos no hay información disponible y confiable, por la falta de un apropiado sistema de vigilancia, sin embargo, es bien sabido que el suicidio es una conducta prevenible, si se tiene en cuenta que una proporción importante de los suicidas tienen una enfermedad psiquiátrica tratable y que la gran mayoría de las personas suicidas comunican a alguien de su entorno sus intenciones autodestructivas.

Los factores de riesgo o asociados con el intento de suicidio y suicidio han sido ampliamente estudiados en la literatura. Así, se cuenta información suficiente en cuanto a:

Tabla 1 - Factores de riesgo para intento de suicidio

  1. Ser mujer
  2. Ser menor de 30 años. Más específicamente edad entre 16 y 21 años (8).
  3. Pertenecer a un estrato socioeconómico bajo.
  4. Tener un diagnostico psiquiátrico. Más específicamente tener Depresión (Leve, moderada o Severa) o niveles de ansiedad (Moderados a Graves)(8).
  5. Tener problemas actuales de pareja.
  6. Baja satisfacción con los logros.
  7. Presencia de maltrato verbal (particularmente hallado en mujeres) (8).
  8. Baja percepción de cohesión familiar.
  9. Percepción de no compartir los mismos valores morales con la familia.
  10. Percepción de reglas familiares como no claras y punitivas.
  11. Vivir solo.

Tabla 2 - Factores precipitantes agudos de intento de suicidio

  1. Una discusión severa con la pareja.
  2. Tener una persona nueva en la casa.
  3. La presencia de una enfermedad seria en un miembro de la familia.
  4. La presencia de una seria enfermedad física personal.
  5. Tener un problema legal.

El éxito en la prevención depende de la identificación temprana y adecuada del riesgo, de una evaluación inicial adecuada del caso y de iniciar y mantener un adecuado tratamiento y seguimiento.

Tomado de Protocolo de vigilancia en salud pública. Intento de suicidio. MinSalud, Insituto nacional de salud (2014)

 

 

Reflexiones ofrecidas por el psiquiatra José Malaver

Modelo que cuestiona el modelo médico tradicional

¿Cómo sería una prevención en el contexto escolar? ¿Qué hacer cuando se presenta en el colegio un estudiante con la intención suicida clara? ¿Cómo articular la parte médica con el contexto escolar?

Al respecto de cada uno de los interrogantes planteados por el doctor Malaver, se brindan las siguientes claridades:

  • La primera parte de la ruta es la remisión a salud. Las ESE y EPS deben tener equipos psicosociales tal como lo plantea la ley 1616 del 2013 “Ley de Salud Mental”. Esta ley que surge desde las comunidades, familias y de pacientes que tienen sufrimiento social y establece la creación de equipos de salud mental. La idea de tener equipos de salud mental plantea un cambio significativo, que rompe con la idea de tener a uno o dos profesionales psicosociales que no asisten a las comunidades y se ocupan la mayor parte del tiempo en asuntos administrativos. La tarea con las EPS es conformar los equipos de salud mental, para que la ruta no se estrelle y se puedan desarrollar las acciones necesarias de atención.

Este equipo de salud mental debe estar formado en salud mental, para que se pueda hacer una interdisciplinariedad, este profesional debe valorar el sufrimiento social y realizar la protección desde este equipo.

  • Violencia contra el cuerpo. Existen las violencias contra el cuerpo, que se debe nombrar tal como son, su nombre real es violencia contra el cuerpo, se describe en su verdadera magnitud, y es el primer paso en el proceso terapéutico. Estas violencias contra el cuerpo es importante identificarlas y saber que pueden ser como intento suicida o no, no necesariamente toda violencia contra el cuerpo es un intento suicida. Si la violencia contra el cuerpo tiene intención suicida la persona tiene una situación de sufrimiento psíquico.

Si hay ideación suicida y tiene planes (es muy difícil matarse, no es nada fácil). Si hay violencias contra el cuerpo, intención suicida y además tiene un plan, no hay que tener miedo de hablar claramente de suicidio, hay que preguntarle si tiene el plan suicida, si la persona que está en contacto quiere hablar, quiere que le oigan su sufrimiento. No debe haber ningún miedo de preguntar.

Violencia contra el cuerpo + intento suicida + planificación = urgencia inmediata. Se debe proteger esa persona. Si no hay intento suicida pero si hay violencia contra el cuerpo= sufrimiento que se resuelve con la violencia. La violencia calma la angustia, la violencia contra el otro calma la angustia, es un mecanismo que funciona, y allí está el peligro, porque es lo que llamamos en psicología pasajes al acto. Es decir, que en lugar de hablar convertimos lo que nos angustia en el acto. El suicidio es un pasaje al acto, cuando hablamos difícilmente una persona pasa al acto. Nos cuesta mucho trabajo hablar del suicidio, es un problema de estigma social.

El primer paso que tenemos que dar es brindarle acogida emocional, realizar contención. En el suicidio hay un ser en sufrimiento que pide ayuda, para brindarle la ayuda hay que acogerlo primero.

El paso a la palabra, que es diferente al paso al acto, desde la palabra puede decir lo que quiera, ir elaborando su problemática. En el sufrimiento psíquico se produce una emoción muy humana que se llama angustia, esa angustia se mejora con la violencia contra sí mismo y contra el cuerpo. Por fortuna esta angustia es receptiva a la palabra, se deja transformar por la palabra.

El problema es que tenemos que saber preguntar: en vez de decir ¿qué te pasa? se debe decir ¿en qué te ayudo?. Una mala pregunta da una mala respuesta. En las historias de suicido siempre vemos la parte sociológica, hay componentes sociales pero en nuestra sociedad tenemos un elemento que nos unifica a todos, no podemos olvidar que somos, una sociedad que ha transitado en la violencia desde hace 150 años, tanto que se naturaliza. La violencia calma la angustia, y esta violencia que nos ha acompañado siempre trae el trauma psíquico, todas las personas que se suicidan tienen una historia de trauma psíquico.

El manejo de un caso de violencia contra el cuerpo y suicidio debe ser atendido por el equipo de salud mental de la ESE. No debe ser atendido por el maestro ni la familia. El docente debe identificarlo pero no tratarlo. Cuando un niño o una niña acude a un adulto o docente, en ese momento se configura un tipo de relación diferente, es iniciar un proceso de protección y acogimiento. Acogemos el sufrimiento y lo orientamos y lo ingresamos en la ruta.

En el momento en que un niño, niñas, adolescente o joven nos busca debo garantizar que quede en manos de un equipo de profesionales, es donde debe se debe garantizar la protección. Pero no lo dejo suelto, una vez el niño este protegido me retiro.

Siempre que alguien nos busque es para que nos permita ser apoyo y escucha, no para ser cómplice. El equipo de salud mental debe ser parte de este proceso, y tiene que ser formado para hacer parte.

Tomado de Protocolo de vigilancia en salud pública. Intento de suicidio. MinSalud, Insituto nacional de salud (2014)